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Casa Brandariz, comida casera en el corazón de Galicia.

 

Por Alejandro D. Guimaraens

 

 

Casi en el límite que separa las provincias de La Coruña y Pontevedra se encuentra la localidad arzuana de Dombodán, que puede presumir, entre otras muchas cosas, de contar entre sus establecimientos hosteleros con Casa Brandariz. Se trata de una tradicional casa gallega de labranza, situada en el medio de una zona de gran interés paisajístico y medioambiental, desde la que se puede ir dando un paseo hasta el embalse de Portodemouros. Además es punto de parada obligatoria por parte de los peregrinos que se dirigen a Compostela, ya que por sus inmediaciones pasa el Camino Francés.

Casa Brandariz cuenta con siete habitaciones equipadas con todas las comodidades, y dos comedores en los que se puede disfrutar de unos platos cocinados de  forma casera con productos típicos de Galicia. El comedor principal, con capacidad para 85 personas, es amplio y cómodo, con una iluminación cálida y agradable; además las mesas están bien dispuestas y muy bien presentadas.

La pasada Semana Santa, y con motivo de una reunión familiar, tuve la ocasión de visitar dicha Casa y comprobar en persona sus excelencias culinarias. Lo primero que llama la atención es que no tienen una carta abierta, sino que te ofrecen varios primeros y segundos para elegir. En esta ocasión, los primeros platos que nos ofertaron eran una sopa de vegetales, pimientos rellenos, arroz caldoso con pescado, callos y fabada. En vista de que la mayoría nos decantamos por los callos y la fabada, y que alguno también quería probar el arroz caldoso, el propietario optó por traernos “un poco de todo”.

El arroz estaba rico, sustancioso y muy caldoso, para comer con cuchara. Los callos también resultaron un éxito (más los garbanzos y la salsita que los propios callos, quizás poco hechos), aunque fue la fabada la que se convirtió en el plato estrella de este primer envite. Habas grandes y tiernas que se deshacían en la boca, cocidas en su punto, y acompañadas de generosos trozos de chorizo, morcilla y tocino.

Callos

Fabada

Como segundo plato, pudimos elegir entre rabo de buey, jarrete asado y capón de corral. Tal y como hicimos con los primeros, pedimos mitad y mitad de jarrete y de capón, y una ración de rabo de buey, todo ello acompañado por unas patatitas asadas que estaban de rechupete.

De la ración de rabo de buey puedo hablar con conocimiento de causa, ya que di cuenta de él en exclusiva, y pude disfrutar de un plato que no es muy habitual encontrar en las cartas, y que estaba fantásticamente preparado, con su punto gelatinoso y una carne tierna que se separaba del hueso con solo acercarle el tenedor.

Rabo de buey

Tampoco pude resistirme a probar tanto el jarrete como el capón; ambos platos estaban tan ricos que me atrevo a recomendar a la gente que se desplace a comer hasta Casa Brandariz que pruebe estas dos exquisiteces, porque si se decantan por una de las dos corren el peligro de no perdonarse el no haber probado la otra.

Capón de corral

Cualquier vino tinto gallego hubiese maridado perfectamente con todos los platos degustados; pero como quiera que alguno de los comensales padece una de las enfermedades más extendidas en los últimos tiempos, como es “la riojitis aguda”, optamos por no arriesgar y nos decantamos por un Rioja Campillo, crianza del 2007, que combinó perfectamente con todas las viandas.

En Casa Brandariz los más golosos también están de enhorabuena. Aconsejo empezar el festín dulceiro con un par de filloas flambeadas rellenas de crema, y a continuación, y sin prisas, ventilarse el espectacular surtido de tartas caseras (de queso, de licor café, al whisky y de tres chocolates). Para finalizar, un buen café de pota y un par de chupitos de licor de hierbas.

Filloas flambeadas

Surtido de tartas casera

“Surtido de tartas casera”

Por todo ello, me atrevo a recomendar este establecimiento para la celebración de cualquier acontecimiento familiar, reunión de amigos o, sencillamente, para pasar unos días de descanso en un lugar tranquilo, disfrutando del entorno y comiendo más que bien. Además hay que destacar el trato que Eduardo y su equipo dispensan a sus clientes, creando un clima cómodo y familiar de lo más agradable.

Sugerencias:

 

Fabada

Capón de corral

Rabo de buey

Filloas flambeadas

Surtido de tartas caseras

 

Recomendación:

Una vez finalizada la comida, es obligatorio ir dando un paseo hasta el embalse de Pordodemouros, haciendo previamente una parada para visitar “O enredo do abelleiro – O museo vivente do mel” (www.abelleiro.com), en donde, además de la visita, se pueden probar y comprar diversas variedades de miel.

Instalaciones:

 

Dos comedores: el principal con capacidad para unas 85 personas, y el reservado, que puede acoger a 10 comensales.

 

Ficha:

 

Casa Brandariz

Dombodán – 15819 Arzúa (A Coruña)

Teléfono: 981 508 090 – 646 037 210

Fax: 981 500 990

Correo electrónico: ebrandariz@casabrandariz.com

Página web: www.casabrandariz.com

Persona de contacto: Eduardo

Aparcamiento propio.

Horarios:

El establecimiento, tanto para comer como para dormir, permanece abierto todo el año. Los horarios del comedor son de 13:00-15:00 h para el almuerzo y de 20:00-22:30 h para la cena.

Precio:

Se acompaña factura de una comida para diez personas, con la que se podrá comprobar que en Casa Brandariz, además de disfrutar de unos platos caseros y de unas raciones abundantes, se come por un precio muy asequible.

 

Alex

3 Comments

  • Francisco

    Que buena pinta tiene todo, lo probaremos

    30 Mayo, 2011 at 15:33
  • Ignacio A.

    Veo que es un lugar ensebre, donde se puede alojar uno, la gastónomia es suculenta y apetitosa, y la zona impresionate. O sea pasaremso por allí.

    10 Junio, 2011 at 9:01
  • Raquel Perez

    Hoy hemos ido dos personas con una niña de tres años y no nos ha gustado nada. Con el tenedor en la mano, en dos ocasiones nos han preguntado si nos retiraban el plato.
    La niña probó dos bocados de mi menú y se nos cobro un menú infantil (10 €) cuando no se pidió y se sirvió ningún menú infantil.
    Alegaron que les costaba también dinero el fregar el plato de la niña.

    16 Abril, 2017 at 21:59

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