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La Taberna del Capitán Alatriste (Madrid)

Por Alejandro D. Guimaraens

Comentario:

 

Dentro de la variada oferta gastronómica que se puede encontrar en el Madrid de los Austrias, ocupa un lugar destacado La Taberna del Capitán Alatriste. Está ubicada en una antigua casona de época entre la Cava Alta y la Cava Baja, y el cliente, una vez que atraviesa la puerta de entrada, tiene la sensación de haber retrocedido en el tiempo hasta el siglo XVII. El local es muy amplio, con una estructura interior a base de piedra y vigas de madera y una decoración espectacular, con muebles y lámparas antiguos, y grandes cuadros y tapices colgados de las paredes. Cuenta con cinco comedores, situados en distintos niveles: el Salón Plaza Mayor, el Salón de las Espadas, el Salón de las Lanzas,  el Salón Alatriste y el Salón Felipe IV.

Barra del local; al fondo, una reproducción del cuadro “La rendición de Breda”, de Velázquez
Salón Plaza Mayor

En esta ocasión nos acomodaron en el Salón de las Espadas, un comedor precioso, lleno de encanto, con las paredes de piedra decoradas con espadas, dagas y floretes de la época, el techo abovedado y una iluminación muy agradable. La mesa estaba bien presentada, sobria y elegante, con una funda en tono arena y un mantel blanco. La vajilla, también en blanco, tiene grabado el anagrama con el que el escritor Pérez Reverte identifica a su célebre personaje literario. El formato de la carta también resulta muy original, ya que imita un antiguo papiro de cuero, enrollado y atado con un cordel.

Como entrantes tomamos setas a la plancha y chistorra de Navarra. Ambas raciones eran muy abundantes, pudiendo ser compartidas por tres o cuatro personas; de todas formas, sin prisas y con la ayuda de un  buen vino, dimos buena cuenta de todo lo que nos sirvieron.

Como plato principal, y siguiendo las indicaciones del camarero que tan bien nos atendió, compartimos una chuletada del capitán (pierna de cordero lechal fileteada), acompañada de una ensalada de lechuga y tomate. La ración también era generosa, y la carne estaba muy sabrosa, en su punto, preparada a la brasa de una forma muy sencilla y sin muchos condimentos.

Cenando en el Salón de las Espadas

Cuentan con una bodega bien surtida, en la que, como no podía ser de otra forma, predominan las referencias más clásicas, principalmente en riojas y riberas del Duero. No arriesgamos y nos decidimos por un Viña Pomal crianza, un rioja que nunca defrauda.

Finalizamos la cena probando la especialidad de la casa, la tarta de Flandes: se trata de un postre delicioso, recomendado para los más golosos, consistente en una tarta de hojaldre fino y crujiente, relleno de una crema pastelera muy suave.

Con el café nos ofrecieron una selección de aguardientes variados, decantándonos por uno de hierbas, que cumplió a la perfección su función como digestivo.

Salón Alatriste

Aunque los precios son altos, no hay que dejar de visitar este restaurante con motivo de algún festejo especial, una celebración de pareja o una cena entre amigos en un ambiente relajado; tanto la calidad de la comida como el entorno y el trato que dispensan a la clientela se lo merecen.

Curiosidades:

 

 

La sensación del comensal es la de estar cenando en una taberna de otra época; y no es difícil imaginarse sentado en una de esas mesas al mismísimo Quevedo componiendo sonetos entre largos tragos de vino, o que incluso el poderoso Conde-duque de Olivares pergeñó cualquiera de sus reformas en alguno de estos salones.

Además, uno acaba metiéndose tanto en situación que, en el momento de pagar, no sabe si lo está haciendo en euros o en maravedís.

 

 

Sugerencias: (se muestra la carta)

 

Ficha:

 

La Taberna del Capitán Alatriste

C/ Grafal, nº 7 (junto a la Cava Baja) –  28005  Madrid

Telefono: 91 366 18 83 / Fax: 91 365 99 94

Forma de pago: admiten tarjetas de crédito y débito

Página web: www.capitanalatristetaberna.com

Reserva de mesa en internet: reservas@tabernadelcapitanalatriste.com

Parking: a 200 metros se encuentra el parking de la Plaza Mayor (suele estar lleno); más recomendable es el uso de transporte público (la estación de metro de La Latina, línea 5, está situada a 50 metros de la Cava Baja).

Instalaciones:

 

 

Barra para chateo y tapeo.

Cinco comedores: Salón Plaza Mayor, Salón de las Espadas, Salón de las Lanzas,  Salón Alatriste y Salón Felipe IV.

Capacidad para 150 comensales.

 

Horarios:

 

Abierto todos los días de 13:00h a 16:30h y de 20:00h a 24:00h, excepto lunes todo el día.

 

 

Precios:

 

Se acompaña factura de una cena para dos personas.

Alex

3 Comments

  • Luiso

    Alejandro, después de leer varios de tus artículo puedo comprobar que conoces a la perfección la Cava Baja de la ciudad madrileña. Mi pregunta es ¿donde puedo comer unos buenos callos a la madrileña? Un abrazo, Luiso

    8 Noviembre, 2010 at 14:05
  • Ángel Cobreiro

    Luiso: Ya que quieres saber dónde se pueden tomar unos buenos callos a la madrileña te voy a recomendar “Casa Ciriaco” que es un local situado en la C/ Mayor nº 84 y que tiene varias fotos en sus pardes del escritor gallego y buen gastrónomo Julio Camba, por lo tanto si es que él iba por allí hay que suponer necesariamente que se comía bien. Yo probé sus callos hace dos o tres años invitado por un amigo madrileño que conocía el restaurante y puedo afirmar que está buenos.

    8 Noviembre, 2010 at 16:24
  • Alejandro D.G.

    Hola Luiso, intentaré satisfacer tu curiosidad con dos o tres recomendaciones.
    En la misma Cava Baja puedes disfrutar de unos fantásticos callos en La Chata; el local no tiene pérdida porque tiene un frente muy amplio decorado con azulejos. La decoración interior es con motivos taurinos, muy castiza.
    Dejando la Cava Baja en dirección a la Plaza Mayor, no te pierdas los callos de Casa Revuelta (creo que la calle se llama Latoneros). Es un local pequeño, de tapeo, con pocas mesas, y muy famoso porque, además de unos callos gloriosos, sirven unos pinchos de bacalao rebozado que quitan el hipo.
    Y para terminar, y aunque en otra zona, me atrevo a recomendarte unos callos que tomé el año pasado en el Restaurante Belarmino, en compañía de mi hijo y de mis grandes amigos Fede Poncet y Santiago Togores. Es más, te recomiendo la lectura del artículo que Togores ha escrito en esta misma web sobre este Restaurante.

    8 Noviembre, 2010 at 17:13

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